Opinión: Oportunidades y desafíos de la Inteligencia Artificial en la formación y ejercicio profesional de abogados

Enero 24, 2023

La directora de Derecho Vespertino USS, Marion Soto, Phd. en Derecho y especialista en Propiedad Intelectual y Telecomunicaciones, destaca la necesidad de «asumir la responsabilidad de liberarnos de algunas tareas que son automatizables y centrarnos en humanizar la educación».

Los avances y el desarrollo cada vez más sustantivo de las tecnologías emergentes, tales como Inteligencia Artificial, blockchain y realidad aumentada son una buena noticia y constituyen un indicio de la transformación digital en que estamos inmersos.

Los sistemas de Inteligencia Artificial emplean distintas estrategias y técnicas de aprendizaje automático (aprendizaje supervisado, no supervisado, realizado por refuerzo y aprendizaje profundo mediante redes neuronales artificiales), basados en la lógica y el conocimiento, sobre los que se puede generar información de salida como contenidos, predicciones, recomendaciones o decisiones que influyen en los entornos en que interactúan, de conformidad con los objetivos definidos por seres humanos.

 

En la actualidad hemos presenciado cómo el uso de la Inteligencia Artificial puede inquietarnos frente a sus enormes potencialidades, vertiginoso progreso, riesgos e implicancias éticas, lo que nos insta a generar un equilibrio entre ventajas y protección de los derechos involucrados, para así forjar avances que nos beneficien en su integralidad.

 

Asimismo, los sistemas de Inteligencia Artificial nos imponen un importante desafío de formar los profesionales de la abogacía que se requiere en la actualidad y para el futuro, asumiendo el reto de emplear ésta y otras tecnologías como potentes herramientas de apoyo, sin olvidar que la principal responsabilidad pasa por incorporar nuevas metodologías de aprendizaje, orientadas al desarrollo de habilidades humanas no emulables por un software.

 

A este respecto, no hay que olvidar que el sistema de Inteligencia Artificial DoNotPay, que actúa como un “chatbot abogado” fue creado en 2015 y ha constituido una herramienta para asesorar a personas para recurrir de multas por estacionamiento en lugares no autorizados, lo que hace a partir de la formulación de una serie de preguntas que, siguiendo las opciones que ofrece, permiten generar automáticamente un documento para dicha presentación con resultados bastante exitosos.

 

En efecto, en la actualidad con entrenamiento, ha ampliado su ámbito de acción a otras materias, circunscritas a los derechos del consumidor e incluso a solicitudes de acceso a información pública. No obstante, lo más llamativo durante estos días ha sido conocer que intervendrá en un juicio en el mes de febrero y que además se está ofreciendo un pago para experimentar cómo sería su actuación ante la Corte Suprema de Estados Unidos.

 

Lo anterior pone de manifiesto la dualidad, en la oportunidad y en la necesidad, de aceptar que estamos frente una transformación digital que impacta directamente en nuestra forma de trabajar, de aprender y de enseñar. Una nueva realidad en que detentar una gran cantidad de información especializada y gestionarla eficientemente, con rapidez y exactitud, estará disponible como una herramienta automática, cuya aplicación y buen uso dependerá de las habilidades de pensamiento crítico, de comunicación, de aproximación a las otras personas, de trabajar en equipos multidisciplinarios, de las destrezas desarrolladas para la negociación de acuerdos y para el diseño de estrategias jurídicas que recojan particularidades propias de nuestra humanidad.

 

Un ejemplo del uso virtuoso de estas tecnologías emergentes lo constituye la posibilidad de recrear grandes maestros del conocimiento, como se hizo en la inauguración del Congreso del Futuro 2023 que, sobre la base de un sistema de Inteligencia Artificial, nutrido con datos referidos al trabajo, publicaciones  y  antecedentes de la vida de Charles Darwin, ha posibilitado generar una experiencia de aprendizaje vivencial, mediante una conversación, como si realmente se estuviese en presencia de él. Imaginemos tan sólo los efectos para el aprendizaje si lo hiciéramos con los grandes maestros del conocimiento jurídico, en sus diversas materias.

 

Debemos asumir la responsabilidad de liberarnos de algunas tareas que son automatizables y centrarnos en humanizar la educación, enfocándonos en la formación de nuevos abogados capaces de proveer un mayor valor en la experiencia que propician con sus clientes y usuarios. Suministrando para ello, los medios necesarios que nos permitan lograrlo, así como tolerar y aceptar la existencia de sistemas de Inteligencia Artificial como ChatGPT de Open AI y otros similares, convivir con ellos procurando su uso virtuoso, honesto y legítimo, desarrollando nuevos instrumentos de evaluación.

 

Ciertamente, reorientar la formación profesional en el Derecho, incorporando estos sistemas informáticos y su utilización dentro de las estrategias de enseñanza y aprendizaje es la gran labor en la que debemos trabajar hoy para derribar cualquier atisbo de reemplazo.

 

Marion Soto Vivar, PhD.

Directora Derecho Vespertino

Universidad San Sebastián