Implicancias de la nueva Ley sobre cambios del orden de los apellidos

Hace algunos días, comenzó a regir en Chile la ley que propone alterar el orden de los apellidos de una persona. Esto resulta ser un avance muy importante, y merecido por el reconocimiento de muchas madres que han desempeñado solas su labor en la crianza de los hijos.

Hijos que no tienen filiación paterna determinada, hijos que sin filiación determinada han sido reconocidos con apellidos que ni siquiera son pertenecientes a su árbol genealógico para evitar algún tipo de discriminación, hijos que poseen filiación determinada y sus padres no respondieron, desaparecieron. Hijos que fueron violentados psicológica, física e incluso sexualmente, y hoy llevan el apellido que tanto dolor les provoca. Hijos que fueron abandonados. Son muchas las situaciones por las que una persona podría querer alterar el orden de sus apellidos, querer cambiar su nombre, querer borrar su historia, querer ser reconocido como cree merecerlo.

En ciertos casos, puede ser muy revelador para una persona poder llevar el apellido de su línea materna antes que el de su línea paterna. Incluso hay familias en las que este cambio significa poder continuar con lo que en Chile sigue siendo muy importante para algunos, como es darle continuidad al apellido, y así evitar que se extinga con el paso de los años, o con el deceso de alguno de sus familiares.

Sin embargo, cabe tener presente que todo cambio en nuestra denominación trae aparejado un sinfín de trámites y modificaciones, desde la cédula de identidad, el carnet de conducir, pasaporte, sin contar también títulos, colegiatura, inscripción de nacimiento de nuestros hijos, actas de celebración de matrimonio, sentencias, etc.

La ley 21.334 regula, entre otras cosas, la manifestación de poder inscribir a los hijos de común acuerdo con el apellido que los padres pacten, teniendo presente algunas particularidades. Por ejemplo, en su Artículo 2, indica que debe siempre tratarse del hijo o hija primogénito. ¿Por qué? Porque en caso de que los mismos padres ya tengan hijos reconocidos con un orden diferente de sus apellidos, el Oficial del Registro Civil debe atenerse al orden de los apellidos que lleve el primero(a) de los hijos en común.

Así pues, a partir del art. 7 y siguientes de la ley, se establece la forma en cómo se debe llevar a cabo el procedimiento de cambio de orden de apellidos de personas mayores de edad, lo que se puede realizar por una sola vez en la vida, y a través de formulario físico que se puede obtener en las oficinas del Servicio de Registro Civil o bien, a través de su página web.

¿Qué personas no pueden optar a este cambio de orden de apellidos? Personas procesadas, o formalizadas, personas que hayan sido condenadas por crimen o simple delito, personas que posean orden de detención pendiente, o bien que tuvieren alguna medida cautelar vigente.

Por otra parte, es importante tener presente que, cuando Ud. decide hacer un cambio que altere su identidad, ello repercutirá en sus hijos y, por cierto, en la nueva emisión de sus documentos.

La ley también contempla una distinción importante respecto del solicitante que tiene hijos, diferenciando la edad que estos hijos posean. Si el solicitante sólo tiene hijos menores de 14 años, el cambio se efectúa para todos sus hijos. Si el solicitante tiene hijos menores de 14 y mayores de 14, el cambio se efectuará siempre que los hermanos mayores de 14 años hubieren manifestado su conformidad con el cambio de apellido. Distinto será el caso de hijos que no tienen la misma filiación paterna y materna.

Finalmente, respecto de los casos en que se acoja la rectificación de la partida de nacimiento que altere el orden de los apellidos, será el mismo Servicio de Registro Civil el órgano que bloqueará los documentos antiguos del solicitante, dejando sin efecto todos sus documentos de identificación, tales como cédula de identidad, pasaporte, etc., sin alterar el número de RUN. Entonces, el solicitante deberá obtener su nueva identificación, y la de sus hijos menores, si tuviere, a través del mismo servicio y haciéndose cargo de los costos asociados a la rectificación, así como el valor de la publicación en el Diario Oficial.

Karen Hernández Miranda. Secretaria de Estudios y Académica Clínica Jurídica Vespertina, Derecho Vespertino, Universidad San Sebastián.

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